Eres la sangre que corre
lapso que no regresa,
esencia del agua es la tierra,
olores perpetuos a hojas.
Camino empedrado perdura,
recuerdos y voces se escuchan.
El verde marchito alegre
de álamos que saludan.
Perenne el cielo se asoma.
Matices azules y grises.
La tierra precisa de lluvia
a cambio de verdes montañas.
Al filo de sombras nocturnas
sucumbe tormenta se apaga.
La luna se queda y aguarda,
Aullidos de lobos terminan.
Luis Alberto Avila Candelaria. Méxicano.
Con este poema participo en el tercer Concurso de Poesía de Heptagrama