jueves, 3 de febrero de 2011

Sucesión


Eres la sangre que corre

lapso que no regresa,

esencia del agua es la tierra,

olores perpetuos a hojas.

Camino empedrado perdura,

recuerdos y voces se escuchan.

El verde marchito alegre

de álamos que saludan.

Perenne el cielo se asoma.

Matices azules y grises.

La tierra precisa de lluvia

a cambio de verdes montañas.

Al filo de sombras nocturnas

sucumbe tormenta se apaga.

La luna se queda y aguarda,

Aullidos de lobos terminan.

Luis Alberto Avila Candelaria. Méxicano.

Con este poema participo en el tercer Concurso de Poesía de Heptagrama